ERRÁTICA

En estos lugares carentes de pasado, lugares de omisión de historia, una pared perfectamente blanca en un edificio nuevo, es el soporte. ¿Qué es mi acción sino un simple decorado si no llego al abrazo de algún detalle de un pasado natural, de la esencia arquitectónica ó de una marca del tiempo? Necesito maduración y maceración, esas cosas que dan cuerpo y sustancia a todo lo que vemos. Captar y adulterar eso, fue siempre el camino.
En cambio lo que surgió es joven y pretencioso, nació del blanco y creció según una lógica de concepción que no es la propia de la imagen que representa. Un empapelado es un papel impreso y luego pegado; no un papel frágil y arrugado, rayado luego con pintura de interiores, con un barniz imperfecto que casi no deja comprender el patrón del esténcil y el papel bordeando la llave de luz sin tocarla, evadiéndola manifestando ser posterior a ella.
¿Qué es lo que hace que se imponga sobre lo escenográfico? Su defectuosidad naturalizada. Su ilógica concepción y todos los pasos inversos en la ejecución, errados movimientos con el mismo fin: aparentar hasta mostrar la no-autenticidad. Enseñarlo inadvertido en el contexto, después, la falla y con eso ahondar en la verdad sobre lo que se realmente se ve.
Aunque el dilema esté presente: la obra podría quedarse sólo en lo decorativo, (más aún cuando trabajo con estéticas que lo son fehacientemente) el contraste está en las decisiones y cada una de ellas fue la correcta por ir en contra de la lógica necesaria para que el trabajo fuera simplemente manufacturado.
No por ilusoria, no por ser mimética, sino por paradójica en si misma es que esta instalación es obra. Es importante la construcción de la duda y la vacilación, en la inseguridad sobre la realidad misma está la diferencia.

Guido Ignatti

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ERRÁTICA
Papel, pintura látex, esténcil con barniz-esmalte y llave de luz en un pasillo de un edificio nuevo.
280x365cm.

Aguirre 1151 4ºB - Capital Federal - Bs. As. - Arg.
Agosto de 2008.