Guido Ignatti
txt: Daniela Casaretto
ph: Flor Mazza Ramsay

¿Cuándo surgió tu interés por el arte?
Siempre me interesó la estética de las cosas. El arte como Arte, con mayúsculas, apareció en mi adolescencia. Ojo, hay objetos de mi infancia que hoy podían considerarse obra. Con los años de estudio fui armando un poco al artista joven. Estudié Publicidad en el secundario (para empezar una carrera artística con salida laboral, jajaja), después Caracterización Escénica en el Teatro Colón y Artes Visuales en el IUNA, que no terminé porque empecé a trabajar en el Espacio Fundación Telefónica que recién abría. Después, seguí en la Galería Braga Menéndez. Cuando el primero se volvió demasiado tecnológico para mí, Florencia planteaba un tipo de galería con una curaduría interesantísima para el medio local. El estudio me limitaba y el contacto con los artistas y los curadores que proponían los espacios de gestión activos me alimentaba de modo más vertiginoso y completo. Fueron años de estructuración fuerte y mi producción de ese entonces era inestable y despareja. Mi obra se planta con identidad propia recién a principios del 2008, cuando me valgo de la instalación y la obra de sitio específico como herramienta de investigación. Ese tipo de obra me permitió trabajar sin la premeditación que propone el objeto de arte condicionado por el mercado.

Contanos sobre tu última muestra…
Espacios Parasitados es una muestra en el Pabellón de las Artes de la UCA (Puerto Madero) que está curada por Rodrigo Alonso y en la que participo junto a José Martín Arangoa, Agustín Fernandez, Juan Gugger y Leila Tschopp. La muestra habla de la relación del arte con la arquitectura y los espacios que las contienen (eso es algo que está presente en toda mi obra, quizá por mi relación laboral con el arte: museos, galerías e instituciones). Alonso cita el proceso histórico de la formas de exhibición. En su texto explica que antes el arte se exhibía colgado en paredes de espacios habitados, en relación con el mobiliario y con la historia del lugar, y al instaurarse el white cube como forma perfectamente neutral de exhibición la obra se aísla naturalmente de su contexto, pero el arte contemporáneo actual eso lo cuestiona. La selección que hizo de obras para esta exhibición son las que ponen en entredicho ese fenómeno de neutralidad, jugándose en la relación con la arquitectura y la posibilidad de parasitarla conceptualmente.

Te desempeñaste en distintos sectores vinculados al arte: ¿en cuál te sentís más cómodo?
Es difícil, porque creo que en lo único que me siento cómodo es en mi tarea como artista, el resto me lo tomo como trabajo, con sus buenos y sus malos momentos. Para mi el artista siempre está primero y esos sectores vinculados que mencionás son como subcategorías. Que quede claro que esto lo digo aplicado a mi persona y no menosprecio a ninguna profesión. Soy artista/gestor, artista/productor-de-otros-artistas, artista/curador, artista/galerista, artista/crítico y artista/artista, jajaja. Para mi es un poco el desafío del arte contemporáneo, saber dónde estás parado pero que eso no te limite.

¿Cómo surge Sauna? ¿Están tramando algo en especial para éste año?
Sauna surge de un grupo de amigos que charlaba mucho sobre arte y que creía que faltaba un espacio de crítica en La Argentina. Las publicaciones masivas, como los suplementos de los diarios, incluso algunas revistas que supuestamente son “de arte” muchas veces no dicen nada, no plantean una opinión y las líneas editoriales van solo por terrenos seguros. Otras publicaciones independientes (quizá las más interesantes) no logran a veces mantenerse en el tiempo porque generalmente no generan buenos ingresos. Por eso Sauna es virtual y gratis.
No es menor que la mayoría de los que escribimos seamos artistas –aunque también hay un museólogo y un periodista-, digo esto porque habla de un síntoma muy propio de esta época que es la falla institucional como base y la nueva forma de hacer arte de los artistas. Cada vez hay más artistas curando muestras, artistas galeristas o que abren espacios propios, museos, proyectos críticos y de investigación. Creo que al ver esas ausencias de orden institucional, los artistas cooptamos esos espacios para usarlos en la propia producción, esas estructuras culturales se usan como materia prima. Tener un museo, una galería experimental o una revista de crítica es parte de la obra.
Respecto a la segunda pregunta, además de seguir con la publicación online que es mensual, estamos en proceso de edición de un anuario impreso (en realidad un bi-anuario) con una selección de los textos mas “sáunicos” de los dos primeros años de vida.

¿En qué estás trabajando actualmente?
Justo ahora estoy trabajando en varias muestras en simultáneo para el interior. Una muy pronto, en Tucumán, en la galería Rusia, estoy preparando un dúo de instalaciones con sistemas de iluminación obsoletos. Apelan un poco al progreso pero desde la perspectiva de lo fuera de moda. Las otras muestras son para el año que viene pero necesitan más producción, recién estoy empezando a pensarlas. Una en el MACRO de Rosario y la otra en el MAC de Salta. Estoy contento con eso.

Revista La Fuga