Dispositivos a la vista
Daniel Gigena
La Nación, viernes 12 de diciembre de 2014

Locaciones de una película de suspenso amortizada por la repetición de los mecanismos subjetivos puestos en juego, los ambientes recreados de Lo mismo, su eco, su sombra en las salas de Fundación OSDE convierten hasta el sábado 20 las antiguas oficinas del primer piso de Suipacha 658 en escenario de un drama puramente maquinal. Dos intervenciones, una sonora a cargo de Hernán Soriano (1978) y otra con maderas, objetos y tecnología barata realizada por Guido Ignatti (1981), abren espacios en el espacio. Varios motores sobre una mesa se ponen en funcionamiento cuando se ingresa en las salitas: pese a la precariedad de los aparatos, con un corcho como martillo de gong, tapas de microondas y rejillas entre sus piezas, se organiza sin embargo un sistema. Con resonancias cientificistas, Soriano apela también al carácter lúdico, demencial y musical de las máquinas en trance de deshumanización. Su ritmo, el de una discoteca vacía de presencias y plena de sentidos a la vez, actúa como umbral de la escena levemente aterradora de la intervención de Ignatti.

Una falsa ventana tapiada por maderas, un proyector destartalado que emite una imagen fantasma sobre el antiguo hogar de la pomposa sala, rendijas de un esténcil de luz, tubos fluorescentes y cortinados negros que ocultan el "truco" (no hay truco) componen un universo atroz, a medio camino entre Garage Olimpo y el paisaje urbano de la Argentina luego del estallido social de 2001. Se sabe que, no sólo en el país, las agencias de poder han sido siempre muy creativas con la parafernalia del terror, solapadas por la proclama de principios y altos ideales cívicos. Con curaduría de Mariano Soto, en las salitas intervenidas de Fundación OSDE, los dispositivos están a la vista y muestran los engranajes de la lógica residual de un imaginario que todavía proyecta su sombra.